En estos días tan señalados, tampoco es que pasase mucho, las vacaciones por México se acabaron sin ningún hecho demasiado reseñable, porque, inexplicablemente, en la fiesta de nochevieja, ¡nos cerraron a las 2 y media! ¿Pero qué cojones es eso? Ni puta idea de fiestas, que eso quedó también demostrado en el sábado siguiente, que entre la pasividad de esa gente, que ni hablan y que como es medio pijo o algo así el sitio en plan mesas, sofas, ..., no tienes sitio ni para hacer el tonto, o "bailar", si es que se puede llamar así. Pero bueno, por ver otra cosa estuvo bien, sobre todo lo de la salida con el Viper de un narco y la policía, que cagaos que son coño, los tienen dominaos...
El Río Grande, frontera natural
entre México y EE. UU.

Esta vez el viaje de vuelta fue mejor, sin mayores problemas, pero muy laaaaaaaaaaargo. Empezó el lunes a las 12 saliendo del coche camino de San Antonio, a donde llegué como a las 3 así a ojo para a las 5 cojer un avión, bueno el jet ese enano, durante 3 horas + la hora de diferencia horaria, que me dejó en Washington a las 9 y donde cojí otro jet aún más pequeño a las 10 rumbo a Burlington, donde aterrice hora y media después y donde me reencontré con esa querida maleta que tanto me costó cerrar, que se pasaba una libra del peso y que no estaba yo seguro de que estuviera viajando en los mismos aviones que yo. Después de estar esperando casi hasta las 3 y media de la mañana en el aeropuerto, al calorcete y con internerl, tocó cojer un taxi a las estación de autobus, donde iba a cojer uno a Montreal a las 4:15. Vino pasando que llegué a la estación de autobus a eso de algo más de y media, que el taxi tardó poco (y costó mucho), pero, como son tan listos, dijeron, "pues con este tiempo tan maravilloso la gente puede esperar fuera sin problemas, vamos a cerrar la estación de noche". Y ahí quede yo, esperando con unos -10º a que el bus apareciera, que además le dió por hacerlo a las 5 menos cuarto, sin retraso apenas... tenia los pies tiesos, que me doy un golpe y se me rompen en cachitos. La siguiente parada fue ya en la frontera canadiense, donde, para no perder la costumbre tocó lidiar con una policía quebecuá y gilipollas que entre hablar en francés, no entender lo que no quería y que quería que tuviese un sello en el pasaporte de México (que no lo tengo porque no lo pusieron ni ná), enfin, polis de frontera, debe ser requisito indispensable lo de ser imbécil, seas del pais que seas. Finalmente acabé llegando a Montreal como a las 7 y algo de la mañana, allá me junté con Aimar que estaba dormitando en una silla, desayunamos, tiré el cafe haciéndo gala de mi tremenda habilidad, cojimos el bus para el pueblo a las 8 y media y a las 10 y 20 por fin acabó el viaje, todo el, hecho sin dormir, o como mucho, dormitando unos 15 minutos un par de veces.
Y para acabar de rematar, un taxi para dejar las maletas en casa, cojer la identificación y a menos cuarto estar en el curro, con un par de cojones, encima el martes y el miércoles hubo más o menos trabajo, menos mal que jueves y viernes compensó estando sin asignar, es decir, tocándome los huevos a dos manos (pese a que el jueves quisieran que me pusiera a montar sillas para la expansión de la oficina... que no las compren en IKEA).
¿Qué más
Y el viernes nos compramos el pase de temporada en unas pistas de ski para empezar con el snowboard, vaya risa, que cansancio, que de dolores, tengo que aprender a bajarme del telesilla sin caerme, pero en general, voy aprendiendo, ya soy un experto en levantarme... y también conseguí aprender a frenar, que bien queda eso. Ya solo me queda saber girar y será la hostia, que por culpa de eso alguna que otra leche me di, incluida alguna fuera de pista que me hizo quedar enterrado en la nieve. La putada es que me volví a cargar una fijación, a ver si mañana la arreglo y además afilo los patines para empezar a patinar en el lago el finde.
Y aparte de todo eso, están las juergas de aquí, que esto si que son juergas, pese a que tampoco sean como en España. El viernes una en la Spanish, en la que ejercí de embajador en lugar de Pedro después de su huida, que fui el único español. Estuvo bastante bien, sin hacer mucho el tonto pero diciendo muchas chorradas, como debe ser.
Ayer ya fue mas heavy, cena de españoles para celebrar el cumple de
Paula, que se nos unió Colin y después de cenar los franceses, y fue un descojone. Bebiendo chupitos
del tequila que me traje, que viendo las caras de alguno les sentó divinamente y para acabarla en en Chantadel, que pasamos de pagar los 2$ obligatorios por dejar el abrigo y con un par se quedó en el coche, y no contentos con eso, encima luego entramos un par de birras de fuera escondidas en los huevos, tiesos se me quedaron. Además, hicimos el tonto pero mogollón, que risa, para recordar, hay cada foto memorable...Y nada más, que hoy fue domingo de no hacer nada, ¡saludos desde el fresco otra vez! (La que va a caer la semana que viene, días de -24º de máxima).
Pd: Las fotos de ayer ya las subiré.